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Alfredo Correa un cuento más de la vida real que supera a los de la ficción.
por Pedro Perez
Tuesday, Sep. 21, 2004 at 2:03 PM
Perez _NOSPAM_ @ Hotmail.Com
El Proceso, Crónica de una Muerte anunciada , Por quien doblan las Campanas y Crimen sin Castigo .
"En un tiempo no podía comprender porqué no recibía respuesta a mi pregunta, hoy no puedo comprender como pude estar engañado hasta el extremo de preguntar. Pero no es que me engañase, preguntaba solamente." Aforismo, Franz Kafka .
El Proceso. KafKa , inmortalizo en las paginas del proceso la arbitrariedad a la cual fue sometido el señor K, quien es encarcelado sin saber por qué y para qué , sencillamente es llevado a su sitio de reclusión sin darle ninguna explicación . El mundo del señor K se trastoca al ver como sin ninguna razón era conducido a una cárcel, sitio tenebroso al que nunca se imagino entrar, como todo miembro de la clase media, poseedor de muchos valores y creencias ,completamente desconocidos para quienes dominan, como son los conceptos ideológicos de la justicia, del respeto por la vida , la ley y del orden social equitativo ,. El señor K es zarandeado y amenazado por instancias ocultas. Así, el protagonista de El proceso no llegará a conocer el motivo de su condena a muerte. Los temas de la obra de Kafka son la soledad, la frustración y la angustiosa sensación de culpabilidad que experimenta el individuo al verse amenazado por unas fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y se hallan fuera de su control. El proceso que le abrieron a Alfredo Correa De Andreis es la versión real de la ficción de Kafka, Alfredo ha muerto sin saber el motivo de su condena a muerte decretada por esas instancias ocultas que adelantan los procesos extrajudiciales que cotidianamente se realizan en nuestro territorio. Su error quizás fue el mismo que cometió el señor K, protagonista del proceso de creer que entre su persona y el Estado podía interponerse una sociedad humana, justa , iluminada , inteligente. Esta equivocación basada sobre un mal entendido , quienes detentan el poder político la transformaron en culpa, porque el aparato Estatal de la oligarquía colombiana prohíbe a un ciudadano, sobre todo si es sociólogo, querer “comprender” la autoridad del Estado más allá de ciertos limites; procediendo Alfredo fuera del limite fue culpable de no admitir que un aparato de represión contradiga, en su funcionamiento lo valores humanos que esta obligado a representar, garantizar y promover. Una segunda interpretación de la muerte de Alfredo demuestra lo que es capaz de hacer un sistema de clases provisto de atributos ideológicos( seguridad democrática, orden) y en ejercicio del poder político , con un individuo que desea entrar con sus investigaciones en las entrañas del monstruo que con la apariencia de Estado Social de Derecho, tiene a su servicio .
Crónica de una Muerte anunciada.
Al salir de la cárcel , con una lapida en el cuello Alfredo debió ser asesorado por sus amigos quienes le debieron indicar que la única opción de vida que tenia era la de alejarse del escenario de la guerra, es decir abandonar el país. Es lamentable que las Universidades en las que trabajo , que tan mal lo remuneraban , como lo hacen con todos los profesores que están o hemos estado a su servicio, no hubieran sido solidarios con él y le hubieran facilitado los medios económicos para trasladarse hacia el extranjero donde hubiera podido seguir haciendo las investigaciones que tanto lucran a estos centros educativos o le hubieran concedido un año sabático fuera de Colombia. O el Alcalde de Barranquilla le hubiera entregado para que se fuera del país esos $ 50.000.000 que ofrece ahora al que diga lo que todos saben; ¿quien lo mato? Se dirá bueno sobre los hechos cumplidos no valen las lamentaciones a lo que hay que responder diciendo que esto que aquí se dice es para que en casos similares futuros hagan eso y no desprotejan a sus investigadores pudiéndolos socorrer cuando estén en peligro eminente de muerte .
Por quien doblan las campanas
Por quien doblan la campanas es sin duda la más célebre de todas las novelas inspiradas en la guerra civil española. Hemingway nos da impresionantes imágenes de la gran tragedia colectiva, tomando partido de un modo claro, pero situándose en cierto modo por encima de las motivaciones políticas, ya que el mensaje último de la obra queda iluminado por las frases del poeta inglés John Donne que sirven de epígrafe al libro y que le dan título: "Cada vez que muere un hombre muere con él una parte de nosotros, porque todos formamos parte de un mismo todo de humanidad".
"Cuando doblan las campanas doblan también por cada uno de nosotros." Los temas de la novela culminan así en una reflexión sobre la condición humana y el destino del hombre.
En Colombia durante los últimos 150 años pero ahora más se cierne una guerra civil sobre la población colombiana y Alfredo decidió conciente o inconscientemente alistarse en ella para defender los ideales de nuestra época, como en su momento lo hicieron Ernest Hemingway y muchos otros más allá de las trincheras y no con el uso de las armas , sino con el discurso, la pluma y el papel . Lamentablemente Alfredo es otro combatiente que muere en estado de indefensión desarmado y cargado de ideas explosivas que pueden servir para transformar este orden social injusto.
El quijote que los latinos llevamos dentro.
Entre los millones de personas que convivían con Alfredo Correa De Andreis en ese modelo de sociedad que el imaginaba pero que jamás existió y quizás nunca existirá , solo unas mil acudieron a su sepelio y hay quienes afirman que fue multitudinario. No es que frente a la muerte de uno de sus ideólogos la sociedad sea indolente , insensible, inconmovible ni mucho menos que este atemorizada sencillamente y esa es la gran tragedia , es que es INDIFERENTE. Frente a situaciones tan complejas como esta muerte en la que no se sabe si quienes tienen la responsabilidad constitucional de proteger la vida y la honra de los colombianos son los mismos que las mandan a quitar, quizás por precaución la sociedad no reacciona. Pero lo cierto es que no hay una movilización, una marcha ,una protesta un gesto colectivo que nos indique que la sociedad era solidaria o por lo menos le paraba bolas a las ideas del que se inmolo por ella. Queda pues la sensación de que esa muerte fue inútil , que la sangre del héroe cayo en tierra estéril, que sus ideas solo sirvieron para que lo mataran .
Crimen sin castigo. Este asesinato será otro crimen sin castigo, contrariamente a lo que creía Fedor Dostoievski en su obra “crimen y castigo “ en la que nos mando el mensaje de que cometido el delito inexorablemente se le aplicara la pena al delincuente. A lo mucho que podemos aspirar en este paraíso de la impunidad es ha escuchar la consigna, el grito de dolor casi que inaudible del pequeño grupo familiar y de amigos que acompañaron a Alfredo hasta su ultima morada , echándole la culpa al gobierno de lo sucedido ,lo cual ya se hizo. De manera pues que la vida continua normal esperando que nos toque el turno para que nos hagan lo que ayer lamentamos en solitario le hicieron al sociólogo Alfredo Correa, sin saber si ya quienes deciden en este país quien debe estar vivo , han dictado nuestra sentencia de muerte , sin debido proceso, sin derecho a la defensa , sin controvertir la pruebas , si derecho a impugnar el fallo al cual solo le falta para su ejecución que el sicario que fue contratado, nos encuentre en una esquina “mamando gallo “ o tomando ron , con o sin escoltas, desprevenidamente.
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